Dos costumbres de la Armada para recuperar las energías: el bocadillo de las diez y la sopa de ajo

Sería mayo de 2010 cuando, quien esto escribe, estaba como invitado en la Cámara de Suboficiales de la fragata Almirante Juan de Borbón (F-102) tomando una taza de café cuando de repente, entró desde la cocina del barco un cocinero con una bandeja donde se había colocado una pirámide de bocadillos de jamón que daba gusto verlo y que dejó sobre la barra americana de la repostería. Aunque me llamó la atención, no se me ocurrió preguntar sobre lo acababa de ver, y así se quedó en el recuerdo…

Casi una década después, hablando del tema con los compañeros de la Asociación Foro Naval, me acordé de que en los Astilleros de la Bahía de Cádiz había una costumbre de entregar a media mañana un bocadillo a los operarios y trabajadores, siendo una rutina que al parecer venía desde la propia Armada, si bien creo que en la actualidad esa práctica ya se ha perdido. Sobre el asunto el Capitán de Navio D. Luis Mollá nos informó de una tradición de la Armada que es antiquísima, ya que data, que se sepa, al menos del siglo XVII y que tiene como protagonista al humilde pero revitalizante bocadillo de las diez.

Resulta que antiguamente y al igual que ahora, en los buques de la Armada Española se desayuna muy temprano. Debemos de pensar que el trabajo que se desarrolla a bordo de los barcos a vela era entonces constante y muy exigente, por lo que a media mañana los marinos perdían las energías, especialmente cuando navegaban en latitudes altas, donde la climatología suele ser adversa y muy dura (recordemos, por ejemplo, el cruce del Estrecho de Magallanes o del Cabo de Hornos para pasar del Atlántico al Pacífico durante la Era de Los Descubrimientos)

Y es así como la experiencia recomendaba que sobre las diez de la mañana se entregara a los marineros algún tipo de sustento energético para recuperar las fuerzas y continuar con su trabajo hasta la siguiente ingesta de comida, que sería ya a la hora del almuerzo, sobre las dos de la tarde, y que podía suponer un largo tirón desde las seis o las siete de la mañana.

De esta manera, la costumbre del bocadillo de las diez se acabó convirtiendo en acerbo hasta que se reguló por derecho junto con el consumo diario de un litro de vino, que servía para tratar de purificar el agua, ya que poco a poco iba perdiendo su frescura al ir almacenada a bordo durante larguísimas travesías, por lo que era necesario mezclarla con la ración de vino que se entregaba a diario a cada tripulante.

Finalmente la última ingesta de alimentos a bordo, entonces y ahora, es la cena, ya cuando anochecía, por lo que su horario podía variar a bordo dependiendo de la latitud a la que se estuviera navegando, si bien eso dará lugar a otra costumbre en la Armada, que es la riquísima y tradicional sopa de ajo del refuerzo nocturno de la cocina que se le entrega a la guardia saliente, que puede ir acompañada de pizzas y de bollos “preñados” en los buques con base en Ferrol, que son unos bocadillos rellenos de chorizo que son muy sabrosos y energéticos.

Sobre la sopa de ajo hay que decir que resulta reconfortante, al estar calentita y ser de fácil digestión cuando se está de guardia por la noche en la mar. Según nos cuenta nuestro compañero de Foro Naval, Txema Prada, el barco puede estar hundiéndose, pero en la cocina no debe faltar el caldero listo desde el ocaso hasta el amanecer. Al parecer es un placer consumirla cuando se sube a cubierta al terminar la guardia, bien abrigado, y se disfruta del espectáculo de las estrellas y la luna por la noche resplandeciendo en la mar.

Juan C. Ortiz (FORO NAVAL)

2 Respuestas a “Dos costumbres de la Armada para recuperar las energías: el bocadillo de las diez y la sopa de ajo

  1. Desde luego no tiene nada que ver la foto del plato que luce una sopa , con la que nos
    servian en mis tiempos, aquellos años,1961….asta los años 80,lo más parecido con esta foto con realidad es pura coincidencia,de todas formas era reconfortante,es cierto

  2. Cuando hice el servicio militar en las F-80 a finales de los 90 sí se repartía el bocadillo a media mañana. No tan vistosos como los de las fotos, pero se agradecían. Lo de la sopa de ajo no se hacía. Un poco de grog al estilo británico tampoco hubiera ido mal…

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