Los nuevos patrulleros de intervención e inspección pesquera del SEMAR

Desde que se creara el Servicio Marítimo de la Guardia Civil (SEMAR) mediante el Real Decreto 246/1991, de 22 de febrero, para destinarse a la vigilancia de las aguas territoriales españolas, una de las misiones a las que se ha dedicado ha sido inspección pesquera, colaborando con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). Para desarrollar este cometido, el SEMAR dispuso en un principio de cuatro patrulleros, los buques Río Guadiaro (A-02), Río Andarax (A-06), Río Almanzora (A-08) y Río Nervión (A-09) que tras llegar al final de su vida operativa necesitaron ser sustituidas por nuevas unidades de modernas prestaciones y capacidades.

El patrullero Río Arlanza navegando en la ensenada de Marbella. Esta embarcación ha sido la base de partida de las cuatro nuevas unidades del SEMAR (FOTO: JuanCris Ortiz)

Hace unos pocos años, el SEMAR empezó a operar con una novedosa unidad, la Rio Arlanza (A-21), construida por el astillero Armón en base al diseño de las embarcaciones de intervención rápida de la clase Guardamar que opera Salvamento MarÍtimo (SASEMAR) por lo que en base a la experiencia obtenida operando como prototipo con esta nave, la Guardia Civil encargó al Grupo Armón cuatro nuevos buques patrulleros, cuyo diseño partiría de la base de la Río Arlanza para destinarse a la labor de inspección pesquera del MAPA y sustituir a las cuatro antiguas unidades anteriormente comentadas, costando su adquisición una inversión de 26 millones de euros, que fueron financiados con fondos “Next Generation” de la Unión Europea.

La embarcación de busqueda y rescate Concepción Arenal de la Sociedad Estatal de Salvamento Marítimo atracada en el Puerto de Málaga. Perteneciente a la clase Guardamar, su diseño fue el germen de los actuales patrulleros de intervención de la Guardia Civil (FOTO: JuanCris Ortiz)

Es así como nos encontramos con estas novedosas embarcaciones de patrulla marítima que, siguiendo la tradición de la Guardia Civil, se han bautizado con nombres de ríos españoles, siendo llamadas Río Sil (A-22), Río Guadiato (A-23), Río Riaza (A-24) y Río Luna (A-25) que, junto con la Río Arlanza (A-21), son en estos momentos los patrulleros «medios» con mayor eslora de la Flota de buques patrulleros de la Benemérita, siendo tan sólo superados en tamaño por los tres grandes patrulleros oceánicos del Instituto Armado: los Río Segura, Río Miño y Río Tajo.

El patrullero Río Sil del SEMAR navegando con la mar de poniente en la ensenada de Marbella durante una misión de vigilancia del área del Estrecho de Gibraltar, demostrando sus buenas cualidades marineras (FOTO: JuanCris Ortiz)

Estos nuevos buques de patrulla tienen 35 metros de eslora y 7,80 metros de manga en un casco fabricado en aluminio de 129 toneladas de desplazamiento, que junto con su superestructura tiene una disposición de tres cubiertas divididas en la inferior, destinada a la sala de máquinas y de generadores además de los camarotes de la dotación, la principal, con la cocina, el comedor y los espacios comunes, y la superior, donde se ubica el puente de mando, que ha sido diseñado para tener una visión ininterrumpida de 360° sin obstaculos en toda su panorámica.

El patrullero Rio Sil navegando frente a Sotogrande, cerca del Estrecho de Gibraltar. Se puede apreciar su puente de mando elevado y dotado de una amplia visibilidad sin obstaculos panorámicos (FOTO: JuanCris Ortiz)

La propulsión es muy moderna, de tipo híbrida, constando de dos motores diésel MTU 12V 4000 M53 de 1380 kW (1850 bhp) y dos motores eléctricos VEM de 200 kW que se alimentan con dos generadores auxiliares de 332 kW que proporcionan toda la electricidad del barco y permiten una reducción de consumo del 25% en régimen de crucero, según indica el propio astillero, pudiendo alcanzar una velocidad máxima de 30 nudos.

El patrullero Río Riaza en el varadero del Puerto de Valencia durante una revisión de puesta a punto. A destacar su puente de mando elevado con visión panorámica de 360° (FOTO: JuanCris Ortiz)

Estos nuevos buques de patrulla marítima han sido equipados con los más avanzados equipos aplicados para desarrollar su misión, para lo cual se ha buscado la combinación de una alta velocidad, junto a una elevada maniobrabilidad y la aplicación de las últimas tecnologías disponibles para el control, detección e identificación de otros buques en cualquier condición o circunstancia.

Una interesante vista del patrullero Río Riaza donde podemos observar su bulbo de proa, que le ayuda a disminuir la resistencia hidrodinamica durante la navegación (FOTO: JuanCris Ortiz)

Cuando estas embarcaciones se presentaron en sociedad, se insistió mucho en destacar su moderno sistema de automatización Diamar de SEDNI Marine Systems, que permite a la dotación de estos patrulleros el poder monitorizar y controlar los diferentes sistemas a bordo, la gestión de planta eléctrica, los niveles de tanques y la comunicación con los motores principales de una manera sencilla e intuitiva, de tal manera que se puedan tripular con una dotación reducida de apenas ocho personas.

El patrullero Río Riaza en el varadero del Puerto de Valencia nos permite apreciar sus dos helices y el espejo de popa, que cuenta con un diseño especial para facilitar la botadura y recuperación de su lancha auxiliar RHIB incluso navegando (FOTO: JuanCris Ortiz)

Igualmente, cuando fueron presentadas, se informó que estos patrulleros tienen capacidad para operar con una dotación de entre 8 y 13 tripulantes así como, para casos de rescate en altamar, pueden contar con la capacidad para albergar a unos 30 náufragos a bordo en caso de salvamento marítimo, con un máximo de 200 personas ubicadas en cubierta durante un tiempo limitado asistiendo a una posible emergencia maritima.

El patrullero Río Luna durante una navegación de prueba previa a su entrega al Servicio Maritimo de la Guardia Civil. Sus líneas nos recuerdan que su diseño está inspirado en las embarcaciones de la clase Guardamar de Salvamento Marítimo (FOTO: Guardia Civil)

Por otra parte, estas unidades disponen de una embarcación auxiliar RHIB Vanguard Marine equipada con dos motores de 250 caballos cada uno, con los que puede alcanzar una velocidad de hasta 50 nudos para realizar intervenciones, rescates, busquedas y asistencia marítima.

La embarcación auxiliar tipo RHIB del patrullero Río Luna es una Vanguard Marine equipada con dos motores fueraborda de 250 cv capaces de proporcionar unos 50 nudos de velocidad en condiciones óptimas de la mar (FOTO: Guardia Civil)

■ CARACTERÍSTICAS:

Astillero: Grupo Armón (en Burela y en Navia)
Coste: 26.000.000 €.

Desplazamiento: 129 t.
Eslora: 35 m.
Manga: 7,8 m.
Puntal: 3,5 m.
Calado: 2,15 m.

Dotación: 8 – 13 tripulantes
Auxiliar: 1 RHIB Vanguard Marine

Propulsión:
• 2 motores Diésel MTU 12V 4000 M53 de 1380 kW
• 2 motores eléctricos VEM de 200 kW
• 2 hélices de paso fijo

Velocidad: 26 nudos
Autonomía: 1.000 m.n.
Operatividad: 8 días

Juan C. Ortiz (FORO NAVAL)

ForoNaval© 20/05/2024

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