El cañón Tigre y el brazo perdido de Nelson

LA DERROTA DEL ALMIRANTE NELSON EN TENERIFE

Ocurre que con la celebración ayer del día de Santiago, patrón de España y del Arma de Caballeria, coincidió también con el 220º aniversario de la derrota del almirante inglés Horatio Nelson al fracasar su plan de atacar y tomar Tenerife, tal y como nos ha recordado nuestro amigo, el escritor e investigador Carlos Canales, en sus redes sociales.

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El ataque británico a Tenerife, obra del pintor Esteban Arriaga.

LOS HECHOS

Ocurrió que entre los días 22 y 25 de julio de 1797, una flota de la Royal Navy, comandada por Nelson, pretendió tomar Santa Cruz de Tenerife con el objetivo de cortar el tráfico mercante entre América y España y someter el archipiélago canario a la corona británica.

Nelson planteó, con éste fin, el ataque mediante un desembarco de los Royal Marines en la playa de Valleseco para que tomaran por la retaguardia el castillo de Paso Alto, de manera que desde allí podría rendir la ciudad tinerfeña de Santa Cruz en combinación con otro desembarco frontal en la playa urbana.

Pero lo que a Nelson se le antojó como una operación anfibia sencilla se le empezó a fastidiar desde el momento en el que el gobernador militar de Santa Cruz de Tenerife, el Teniente General Antonio Gutiérrez de Otero, empezó a organizar la defensa en torno a la Milicia de Voluntarios locales, que junto a un destacamento francés, consiguió frenar en seco las dos oleadas de desembarco que se proyectaron el primer día para asaltar las playas y tomar la ciudad, siendo la primera en el barranco del Bufadero (con 23 lanchas de desembarco) y la segunda en el mismo rebalaje de las playas urbanas de Santa Cruz (con 16 lanchas de desembarco)

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Nelson herido durante el desembarco, obra del pintor Richard Westall

Al fracasar este primer intento, los ingleses, con la ayuda de unas lanchas, situaron a varias fragatas en linea con la costa para que pudieran realizar un ataque artillero de apoyo a las fuerzas anfibias propias y tratar de barrer las defensas españolas. Tras esto lograron en este segundo intento desembarcar unos mil asaltantes en la playa de Valleseco. Pero la defensa organizada por Gutierrez funcionó bien y los ingleses no pudieron tomar el castillo de Paso Alto, que resistió el ataque y protegió el acceso a la ciudad por detrás. Los ingleses finalmente tuvieron que reembarcar al quedarse sin apoyo artillero propio.

Tras el fracaso de los dos primeros intentos, Nelson cambió de estrategia, y diseñó un ataque directo a la ciudad, consistente en tomar el puerto de noche para intentar aprovechar el factor sorpresa, para lo que posicionaría varias fragatas para tratar de neutralizar las defensas con fuego de artillería naval y cubriendo con lonas negras las barcazas de desembarco para hacerlas más discretas. Afortunadamente Gutiérrez llegó a la conclusión, tras neutralizar los dos primeros intentos de asalto anfibio de los ingleses, que Nelson cambiaría de táctica, y acertó en la deducción de por donde lo haría, por lo que dispuso sus fuerzas defensoras de manera acertada para hacer fracasar el desembarco anfibio enemigo en la ciudad y la zona portuaria.

Efectívamente, unos 700 soldados británicos trataron de desembarcar en masa y de noche en el puerto para tomar la ciudad, pero la fragata de la Armada española San José pudo detectarlos a tiempo y dar la alarma, de forma que los castillos San Andrés y San Cristóbal pudieron desbaratar en gran medida el asalto, dispersando a las lanchas de desembarco y hundiendo a varios buques de la Royal Navy, como por ejemplo el navio HMS Theseus (de 74 cañones)  la fragata HMS Emerald (de 36 cañones) y el balandró Fox, cuyas banderas fueron capturadas.

A base de un enorme sacrificio, algunas unidades anfibias inglesas lograron poner pie en tierra, en la playa de la Caleta, llegando desde allí hasta la plaza de la Pila y a la plaza de La Carnicería, hasta que fueron rodeados y rendidos en la plaza y el convento de Santo Domingo por la infantería española.

Finalmente los ingleses capitularon tras el ofrecimiento de rendición honrosa ofrecida por Gutiérrez, tras hacer prometer a los británicos que nunca más atacarían Tenerife. Esta derrota inglesa fue de gran importancia estratégica, ya que impidió que se perdieran las Islas Canarias y que se interrumpieran las lineas de tráfico marítimo entre ultramar y la metrópoli.

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El famoso cañón Tigre expuesto como pieza de museo en Stª. Cruz de Tenerife (Foto: Apatrida)

EL CAÑÓN TIGRE

Precisamente en este tercer y último intento de asalto anfibio antes descrito, el almirante Horatio Nelson sufrió la amputación de su brazo. Según la tradición fué el cañón Tigre el que le arrancó el brazo, pero debemos ser críticos con esta leyenda, ya que una bala de cañón no sólo habría cercenado el brazo de Nelson, sino que probablemente habría llegado a hundir también la lancha de desembarco en la que viajaba y matado a todos sus tripulantes.

Si consultamos el informe médico del sanitario que atendió las heridas de Nelson, el cirujano de la HMS Theseus, Thomas Eshelby, éste relata que fue una bala de mosquete, probáblemente disparada por un miliciano de Santa Cruz de Tenerife, la que le hirió en el brazo, rompiéndole el codo y cortándole una arteria, por lo que el cirujano no tuvo más remedio que amputar el brazo para cortar la hemorragia y salvarle la vida a su almirante. Después de la batalla el cirujano quiso embalsamar el brazo de Nelson para conservarlo, pero al almirante le pareció una ocurrencia macabra y pidió que lo arrojaran por la borda para que acompañara a los marinos británicos caidos en la batalla y que yacían en el fondo del mar.

No obstante, el cañón Tigre, aunque no llegase (al parecer) a arrancar el brazo de Nelson, fue crucial en la defensa de la ciudad tinerfeña en su emplazamiento del catillo de San Cristóbal, lo que no le resta un ápice a su mérito como herramienta defensora de la ciudad frente al ataque de los ingleses.

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Merece la pena admirar la leyenda del cañón Tigre donde reza en latín: “Fulmina a los que ofenden al Rey”  (Foto: Apatrida)

El cañón Tigre es una magnífica pieza artillera construida en bronce, de 280 mm de calibre, o también llamada “de a 16”, acomodada en una cureña de madera de roble americano. El cañón fue diseñado y construido en 1768 en la fundición de Sevilla, en tiempos del rey Carlos III, donde siguiendo la costumbre de bautizar a las piezas artilleras con nombres que den miedo al enemigo, le dieron el de “Tigre“, que fue grabado en relieve en él junto a la leyenda “Viola Ti Fulmina Regis” escrita en latín. También tiene grabado el código “Carolus III D. G. LBS-PAN. ET IND. REX” junto a la inscripción sobre sus caracteristas, constando en el lado derecho: 44 QQS 62 LIBS (2053 kg) y en el izquierdo: COBs. AFINs. ILIGs.

Una característica que hacían superiores a los cañones de bronce sobre los de hierro o acero es que “avisaban” (por así decirlo) cuando iban a sufrir un fallo que pusieran en peligro la integridad de las piezas al aparecer grietas, de manera que se evitaban que estallasen y se podían volver a mandar a la fundición para que se repararan. Por contra los cañones de hierro o acero estallaban cuando perdían su integridad, reventando y matando a su dotación. Otra diferencia evidente es que el bronce resultaba más caro, por lo que se fabricaban pocas piezas de artillería en comparación con los de hierro y acero, que eran más baratos de fabricar.

HOMENAJE AL CAÑÓN TIGRE

Actualmente el cañón Tigre se encuentra expuesto en el museo del castillo de San Cristóbal, que era precisamente el mismo lugar donde estuvo emplazado durante la defensa de Santa Cruz de Tenerife en 1797. Según el museo, el cañón se encuentra perféctamente conservado en su estado original y en condiciones funcionales de abrir fuego.

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Montaje artillero MK-45 de 5″/54 o 127 mm. de calibre instalado en el castillo de la fragata F-102 Almirante Juan de Borbón y bautizado como “Tigre” (Foto Apatrida)

También la Armada española le rinde homenaje actualmente a éste famoso cañón, al nombrar “Tigre” al montaje artillero MK-45 del cañón naval de 127 mm que dispone instalado a bordo la fragata F-102 “Almirante Juan de Borbón“, recordando así la derrota de Nelson en Tenerife y mostrando en algunas ocasiones un dibujo en la torreta de un feroz tigre que entre sus mandíbulas aprisiona el brazo amputado del almirante Horatio Nelson, acompañado de la misma leyenda latina del cañón “Tigre” original.

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Dibujo realizado en la torreta del cañon MK-45 de la fragata F-102 Almirante Juan de Borbón, donde se puede leer el mismo lema latino que tiene grabado el cañón Tigre original (Foto: Apatrida)

Y así, de esta manera, es como se conserva la leyenda de la única derrota sufrida por Nelson en su carrera de estratega naval, y del famoso cañón que ayudó a decidir la victoria española sobre los ingleses en Santa Cruz de Tenerife y a arruinar los pérfidos planes británicos de apoderarse de las Islas Canarias e impedir el tráfico marítimo mercante español en el Atlántico.

 

Juan Cristóbal Ortiz (Foro Naval)

 

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Fragata F-102 Almirante Juan de Borbón, perteneciente a la 31ª Escuadrilla de Escoltas de la Armada española, y cuyo cañón se llama Tigre en homenaje al que derrotó al almirante inglés Horatio Nelson en la batalla de Tenerife de 1797 (Foto: Gabinete AJEMA)

 

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Una respuesta a “El cañón Tigre y el brazo perdido de Nelson

  1. Aquí también en Argentina,cando eramos Virreynato del Rio de la Plata,tuvimos dos invasiones inglesas.En 1806 y 1807, infantes de marina ingleses al comando de Guillermo Béresford la primera y Sir Home Popham la segunda fueron derrotados completamente y tomados prisioneros en gran número. Criollos y españoes al comando de don Santiago de Liniers aplastaron a los ingleses y en Malvinas….si no era por el apoyo americano los casacones iban a estar fregados nuevamente. Estuvieron a dos horas de perder la guerr.
    Viva España !!
    Desde Argentina
    Carlos
    P/S: Como dato de color, cabe agregar que muchos ingleses se quedaron en Buenos Aires y se casaron con niñas de la sociedad porteña.

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